martes, 19 de marzo de 2013

If I could be who you wanted... If I could be who you wanted all the time ...

Unfinished Love Of Lost Souls
The End and The Beginning as a complement. 



Y despertar sudando a las 2 a.m.

Ves tu cuarto oscuro, y el silencio de la noche, carcome tus oídos ...

Te cambias rápidamente, sin siquiera ver qué te pones. Como todas las noches, ya te has acostumbrado. Cojes tu Ipod, y sales silenciosamente ... De manera experta y cuidadosa, cojes las llaves, y sales fuera.

Sientes las brisas de madrugada, el olor a mar que se dispersa, proveniente de la inmensidad acuosa que hay cerca a dónde vives. Introduces cada auricular en cada oído, y pones "Fake Plastic Trees", mientras vas caminando a la luz de Luna.

Los focos de los postes, se prestan para atribuirle una apariencia sombría a la noche. Y revisas que se encuentre aquel foco de luz intermitente que ves cada noche ...

Más allá, ves una silueta, con el pie dando pasos al piso, sin siquiera moverse. Ella espera a algo o alguien. Es una "ella", porque la forma de sus senos, lo muestra. Un par bien formado, de forma no tan redondeada, pero que desnuda, son un par de prefectos senos, bellos y tiernos, que cautivan la mirada de cualquier hombre ... Y sus caderas, esas que son muy reservadas pero a la vez llamativas, que incentivan a uno, a querer abrazarlas y no soltarlas ...

Te vas acercando, y le tomas la mano, como todas las noches. Sin embargo, esta será diferente a las otras. Ya que no se repetirá lo mismo, como cada noche. En esta, irás a un lugar mucho más lejos, junto a ella. Comprenderás, lo que tanto buscabas y anhelabas en tu horizonte perdido. 

No logras ver su rostro del todo. Solo ves su largo y fino cabello negro, taparle gran parte del rostro. Aunque sus ojos, resaltan y te miran de una manera perversa y tierna. Ellos buscan encontrar algo más allá de ti. Esos ojos buscan introducirse en tu ser, encontrar cierta paz, que quizá no posee el cuerpo a quien pertenecen.

Entonces, se suelta una sonrisa descarada, en la mitad de la noche. Ella voltea rápidamente, y camina. Tú la sigues, lentamente. No sabes qué pasará. No sabes, a dónde irán. Solo la sigues a ella. El camino que siempre se trazó, continuó y continuó. 

—Mientras tanto, en tu reproductor suena "Here It Comes", by Doves—.

Buscas, con tus ojos, su mirada. Pero su rostro obstinado, mira hacia adelante. Con un paso firme, los ojos penetrantes hacia el cielo. Por tu mente, pasan miles y miles de ideas, que se marchitan con el calor de la confusión. Luego, un humo blanco se dispersa en tu mente, agitas la cabeza y sigues caminando junto a ella...



—¿Estás seguro de lo que quieres hacer?— irrumpe el silencio una  voz aguda y apacible.
—Sí. Lo he decidido. Sabes que hay cosas que son para siempre. Y nunca me he sentido de mejor manera que contigo. Si algo ha de ser para siempre, que sea el eterno resplandor de nuestras mentes sin recuerdos —.

Llegan a la orilla del mar. El cielo se ve un tanto azul morado. Quizá esa no sea la mejor descripción para un color tan sombrío, pero a la vez tan hermoso. Sabes muy bien que eres malo para las explicaciones. 
Ambos se sientan, y se desnudan el uno al otro. Tú la besas. Le besas su frente, sus labios, sus mejillas, sus brazos, sus pechos, su vientre, sus piernas, su sexo, sus pies. Besas desesperadamente todo su ser, intentado poder besar su alma ...

Ella te besa también  pero besa tus labios, introduciendo su lengua, y que choque con la tuya. Sentir el placer   entre las lenguas. Ella te mira, con profundidad, y de tu rostro se escapa una sonrisa. Con tus dedos, acaricias su rostro, y la besas delicadamente. Luego la abrazas. La abrazas fuertemente. Sin importarte nada. La abrazas de tan manera, como si te la fueran a arrancar para siempre ...
No tienen sexo, ni nada. Ha sido suficiente con vuestro calor humano. Ambos, excitados y satisfechos, de besos, labios, abrazos y afectos. Sienten que han quitado el vacío que los poseía tiempo atrás. Ambos se visten, y se ponen de pie, frente al inmenso mar. Te pones detrás de ella y la abrazas. Sientes su respiración, que aún no se ha calmado. Aún sientes que la excitación recorre su cuerpo.

Esta vez, tú diriges. Tomas el control de la noche. La tomas de la mano, y luego corres. Ella corre junto a ti. Hasta llegar, a un lugar, con varios parques. Pero no es cualquier sitio. Llegan hasta aquel lugar, con el gran arco de piedra. Pasan primero, por el túnel de árboles. Agarrados de la mano. Cruzan la pista lentamente. Y se detienen frente al arco. Ambos se besan.

—¿Es aquí, lo recuerdas?
—Sí—dice ella.
— Sé que luego de esto, no habrá paso atrás. La inmortalidad se encuentra detrás de este arco de piedra. Pero seremos borrados automáticamente de este mundo terrenal.
—Estoy lista— dice ella.—Estoy listo yo también.
Ambos cruzan, el arco de piedra, la luz transparente y cegadora os ataca por los ojos ...


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